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Lesiones Deportivas

Lesiones Deportivas: Modelo Etiológico Dinámico

Hoy en día son muchas la personas que optan por llevar un estilo de vida activo e incluyen en su rutina diaria algún tipo de actividad física o deporte. En este grupo, podemos encontrarnos desde personas que realizan una vida sedentaria durante la semana y solo practican actividad física durante los fines de semana a deportistas profesionales que se viven exclusivamente de la práctica de su disciplina deportiva. Aunque el nivel de exigencia e implicación de ambos grupos sea tan diferente, a la hora de pensar en la protección ante lesiones el enfoque debe ser el mismo, ya que, independientemente de los objetivos de cada individuo, el objetivo principal de cada programa de entrenamiento o actividad deportiva debería ser el de conseguir el máximo desarrollo de las capacidades físicas de los participantes que les permita disfrutar del nivel más alto de forma física con el menor riesgo de lesiones posible.

Introducción

Las lesiones deportivas pueden definirse como “cualquier dolencia física que sufra un jugador o atleta como resultado de un partido, competición o entrenamiento, independientemente de la necesidad de atención médica o la pérdida de tiempo de práctica” [1, 2].

Son muchos los autores que han estudiado los distintos factores que pueden intervenir en las lesiones deportivas en distintos deportes [3-8].

Las lesiones ocurren cuando el cuerpo es sometido a una cantidad de energía mecánica que supera el umbral de daño del tejido sometido a dicha carga. Mirándolo desde esta perspectiva local, podría parecer que el modelo explicativo de la etiología de las lesiones deportivas es bastante simplista, sin embargo, cuando se analiza desde una perspectiva más global, se pueden apreciar realmente todos los factores que intervienen en el proceso y que determinan que se produzca o no una lesión.

A los distintos factores que pueden contribuir al desarrollo o aparición de una lesión se les conoce como factores de riesgo. A su vez, dentro de los factores de riesgo, podemos encontrar dos grupos: los factores de riesgo internos (intrínsecos) de cada individuo y los factores de riesgo externos (extrínsecos).

Factores de Riesgo Intrínsecos, Predisposición y Susceptibilidad

Cada atleta o jugador tiene su propio conjunto particular de factores o riesgos intrínsecos que pueden ser de naturalezas distintas como, por ejemplo, anatómicos (antropometría, estructura ósea, cantidad de masa muscular, etc.), fisiológicos (estado de forma, fatiga, etc.), funcionales (limitación de rangos de movimiento, control neuromuscular, destreza técnica, etc.), psicológicos (estado de ánimo, ansiedad, depresión, etc…) y demográficos (edad, experiencia, historial de lesiones previas, etc.). Debido a las características particulares de cada individuo, sus circunstancias personales, así como las particularidades de la actividad practicada, programa de entrenamiento seguido, etc., estos factores intrínsecos pueden cambiar a lo largo de la temporada. Por lo tanto, los factores presentes en cada momento serán los que proporcionen a cada individuo la predisposición a sufrir o no lesiones ante cualquier evento incitante, así como, su nivel de susceptibilidad de sufrirla (su probabilidad).

Factores de Riesgo Extrínsecos

Al contrario que los factores internos, los factores extrínsecos no tienen que ver con el sujeto en cuestión si no que están relacionados con su entorno (estado del pavimento o equipamiento deportivo, características del contrincante, decisiones del juez o arbitro, etc.), la naturaleza del evento deportivo o sesión de entrenamiento (final de liga, concentraciones con varias sesiones diarias extenuantes, sesión de entrenamiento con un volumen o intensidad a la que el atleta no está preparado, etc.) o la exposición del sujeto a eventos o mecanismos potencialmente lesivos (choques con otros jugadores, caídas, aceleraciones o desaceleraciones bruscas, torceduras, etc.).

Modificación de los Factores de Riesgo

Como norma general, los factores externos tienen una capacidad de modificación muy limitada, ya que, por ejemplo, podría mejorarse el estado del equipamiento deportivo, césped, cambiar de equipo, etc., sin embargo, resultaría casi imposible eliminar ciertos eventos potencialmente lesivos como las colisiones entre jugadores.

Por el contrario, los factores internos si pueden ser modificados y manipulados en función de las necesidades, de forma que, si el individuo se prepara de forma adecuada, podrá afrontar mejor los factores externos, mejorando con ello su predisposición y disminuyendo su nivel se susceptibilidad a sufrir una lesión.

Asimismo, mediante un correcto entrenamiento físico de todas las capacidades y destrezas necesarias para la actividad practicada, y preparación mental para el control y gestión optimo de las emociones, estrés, etc., el sujeto estará mejor preparado para afrontar cualquier tipo de evento potencialmente lesivo y evitar una lesión que, en otras circunstancias, tendría una mayor probabilidad de que ocurriese.

Por lo tanto, podemos decir que un factor de riesgo puede minimizarse a medida que el atleta participa y se adapta al entorno o a situaciones potencialmente perjudiciales sin sufrir lesiones. Por ejemplo, la exposición al contacto corporal en deportes de colisión puede producir lesiones, pero también puede resultar en adaptación y fortalecimiento. Si el atleta mejora, por ejemplo, su fuerza (característica intrínseca), estará menos predispuesto a lesionarse ante ese tipo de evento. De esta manera, podemos ver a los eventos incitantes como herramientas de reducción del riesgo intrínseco de lesión, si el atleta se ha adaptado y fortalecido con dicho evento, o como mecanismo lesional, si el atleta no ha sido capaz de afrontar de forma optima dicho evento y ha acabado lesionado.

Modelo Etiológico

Dado que la identificación de las causas y los factores de riesgo son requisitos indispensables para la prevención de lesiones, se han desarrollado varios modelos con la intención de comprender la interacción entre los diferentes factores a lo largo del camino hacia la lesión.

Los modelos clásicos, presentaban un enfoque lineal basado en el análisis de la exposición a los distintos factores que acababan en una lesión. Parecido al utilizado en otros ámbitos de la salud que a través de estudios de cohorte buscan la posible asociación entre los distintos factores de riesgo y la enfermedad (ver Figura 1)[2].

Figura 1. Modelo previo multifactorial de la etiología de las lesiones deportivas.

Sin embargo, debido a la naturaleza misma de las lesiones en el deporte es necesario un enfoque diferente. Ya que, el sufrimiento de una lesión no se debe simplemente al poseer o no un factor intrínseco en particular o a la exposición o no a un factor de riesgo extrínseco, puesto que, un individuo podría disponer de unas características internas concretas y exponerse a uno o varios riesgos externos potenciales y no sufrir ningún tipo de daño. Asimismo, debido a la naturaleza cambiante de los factores internos y la variabilidad del resultado de la interacción de éstos con los factores externos, el modelo etiológico que mejor se ajusta es el modelo dinámico recursivo presentado por Meeuwisse et al. (Figura 2) [2].

Figura 2. Modelo dinámico recursivo de la etiología de las lesiones deportivas [2].
 

Un modelo Dinámico Recursivo de Lesión Deportiva

El modelo propuesto por Meeuwisse et al. (2007) asume que cualquier riesgo puede interactuar con cualquier otro riesgo para producir efectos de interacción conjunta. Como tal, los factores intrínsecos pueden sumarse o potenciarse entre sí y, a su vez, interactuar con los factores extrínsecos para producir una interacción conjunta y, con ello, modificar la predisposición y susceptibilidad del sujeto a sufrir una lesión.

En un entorno de actividad física o deportiva de la vida real, los riesgos de un participante son dinámicos y pueden cambiar con frecuencia. Además, una exposición a un posible evento incitante puede alterar los factores de riesgo intrínsecos de un atleta y cambiar su predisposición a lesionarse. El atleta puede entonces estar expuesto a los mismos o diferentes factores de riesgo extrínsecos en momentos diferentes de la temporada y tener una susceptibilidad diferente. Esto proyecta un modelo cíclico de interacción entre eventos y factores el cual se repite de forma periódica y donde los resultados finales dependerán de la magnitud de los eventos incitantes y su interacción con los demás factores, internos y externos.

Si observamos la Figura 2, podemos observar que en el modelo pueden identificarse tres fases, la fase de predisposición, la fase de susceptibilidad y la fase de lesión-no lesión.

En la primera fase, el atleta entra con unos factores intrínsecos determinados por su situación en ese momento. Posteriormente, pasa a la fase de susceptibilidad que es donde interactúa con los factores extrínsecos. La interacción de ambos factores, intrínsecos y extrínsecos, así como, la susceptibilidad del atleta determinará si el evento acaba lesionando o no al deportista.

Debido a la naturaleza cíclica del modelo, el deportista puede entrar en la cadena de lesiones en cualquier punto y en múltiples ocasiones y/o situaciones. Por ejemplo, un atleta puede enfrentarse a un evento (por ejemplo, un entrenamiento intenso extenuante) que le cause una gran fatiga y, aunque no se considere un evento incitante y no acabe en lesión, podría alterar un factor intrínseco como es el control neuromuscular. En esas condiciones donde el factor de riesgo intrínseco ha sido alterado, la misma maniobra, gesto deportivo o ejercicio que en situaciones normales no supondría ninguna amenaza, podría convertirse en un evento incitante y, por lo tanto, en el mecanismo de lesión.

Prevención

Este modelo dinámico que presentan Meeuwisse et al. (2007), muestra que pueden darse un número casi infinito de escenarios basados ​​en la combinación de factores de riesgo intrínsecos y extrínsecos y el número de eventos, ciclos y tiempo que transcurre antes de que ocurra realmente una lesión.

Con el objetivo de prevenir las lesiones, debemos ser capaces de identificar e intentar mejorar los efectos de los factores de riesgo modificables mediante la introducción de estrategias de prevención apropiadas. Mediante la modificación de esos factores de riesgo intrínsecos y/o extrínsecos, el objetivo principal de la intervención debería ser el evitar una lesión antes de que se produzca. Asimismo, debido a la gran variabilidad intersujeto, para maximizar su eficacia, las estrategias de prevención deberían ser focalizadas a los individuos y sus necesidades particulares.

Claramente, maximizar la efectividad de cualquier estrategia de prevención también dependerá de la capacidad de capturar con precisión los cambios en los niveles de cualquier factor de riesgo a través de métodos de medición apropiados.

Conclusiones

La reducción, el control y la prevención de lesiones son objetivos importantes para los médicos, entrenadores, investigadores, atletas y la población activa. Debido a la gran repercusión que pueden tener tanto en la duración y calidad de la vida deportiva de los competidores de las diferentes disciplinas, como en el mantenimiento de un estilo de vida activo y saludable de los practicantes recreacionales, es necesario el desarrollo de estrategias de prevención que ayuden a identificar los factores que intervienen en los mecanismos lesionales. Ya que, independientemente del tipo de lesión (aguda, traumática, sobreuso, etc.), a menudo está precedida por una cadena de circunstancias cambiantes que, cuando se juntan, constituyen una causa suficiente para provocar una lesión. Para comprender verdaderamente la etiología de la lesión y apuntar a estrategias de prevención adecuadas, debemos mirar más allá del conjunto inicial de factores de riesgo que se cree que preceden a una lesión y tomar en consideración cómo esos factores de riesgo pueden haber cambiado a lo largo de los ciclos anteriores de participación, ya sea, asociado con una lesión previa o no.

Teniendo en cuenta la naturaleza cambiante de los factores de riesgo, es importante para entrenadores y personal médico deportivo el realizar una optima monitorización periódica de los atletas a lo largo de la temporada con el objetivo de disponer un registro detallado en cada momento de las circunstancias intrínsecas y extrínsecas que afectan a cada atleta y pueden haber intervenido en una lesión en el caso de que esta de produzca.

Hoy en día, son muchas las herramientas disponibles que pueden ser utilizadas por entrenadores para la monitorización de sus deportistas como son la variabilidad de la frecuencia cardiaca (para el estado de recuperación), el control de la carga aguda y crónica de entrenamiento, las escalas de esfuerzo y/o fatiga percibida, hojas de registro de sueño y otros hábitos de vida, cuestionarios psicológicos, etc.

Con el uso regular de estas herramientas, podremos llegar a comprender mejor la naturaleza etiológica de las lesiones deportivas y las posibles interacciones factoriales que las preceden.

Referencias

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  1. Meeuwisse, W. H., Tyreman, H., Hagel, B., & Emery, C. (2007). A Dynamic Model of Etiology in Sport Injury: The Recursive Nature of Risk and Causation. Clinical Journal of Sport Medicine, 17(3), 215-219.
  1. Fousekis, K., Tsepis, E., & Vagenas, G. (2012). Intrinsic risk factors of noncontact ankle sprains in soccer: a prospective study on 100 professional players. The American journal of sports medicine, 40(8), 1842-1850.
  1. Fousekis, K., Tsepis, E., Poulmedis, P., Athanasopoulos, S., & Vagenas, G. (2011). Intrinsic risk factors of non-contact quadriceps and hamstring strains in soccer: a prospective study of 100 professional players. British journal of sports medicine, 45(9), 709-714.
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